El nuevo misil balístico intercontinental de Corea del Norte subraya el acelerado avance de su programa nuclear, mientras aumenta la preocupación internacional por sus lazos con Rusia y la tensión en la península coreana.
Seúl.- En un contexto de creciente tensión, Corea del Norte realizó recientemente un lanzamiento de misil balístico intercontinental con capacidad para alcanzar territorio estadounidense, lo que marca un nuevo avance en sus esfuerzos por perfeccionar su arsenal nuclear. Este lanzamiento se produjo mientras el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, visitaba Seúl para tratar la creciente amenaza de Corea del Norte, así como la cooperación en seguridad con Corea del Sur.
El Ministerio de Defensa de Japón indicó que el misil cayó fuera de su zona económica exclusiva, sin causar daños a aeronaves ni embarcaciones. Sin embargo, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, expresó su creciente preocupación por el ritmo de las pruebas de misiles de Pyongyang, que el año pasado incluyeron el lanzamiento de un nuevo misil de combustible sólido con un alcance nunca antes visto.
Mientras tanto, Blinken y el ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, Cho Tae-yul, condenaron el lanzamiento, que violó varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. En su intervención, Blinken también abordó las relaciones entre Corea del Norte y Rusia, mencionando que el país de Kim Jong Un ha enviado tropas y armas para apoyar la guerra de Rusia en Ucrania, lo que podría llevar a un intercambio de tecnologías avanzadas que amenacen la seguridad global.
La visita de Blinken se da en medio de la agitación política interna en Corea del Sur, luego del controvertido decreto de ley marcial del presidente Yoon Suk Yeol, que fue anulado por el Parlamento el mes pasado. A pesar de estas tensiones internas, Blinken expresó su confianza en la resiliencia democrática de Corea del Sur.
El gobernante norcoreano Kim Jong Un ya había prometido implementar una política antiestadounidense aún más dura y criticó la cooperación en seguridad de EE.UU. con Seúl y Tokio, lo que complica cualquier posible reanudación de las conversaciones diplomáticas entre los dos países, especialmente si Donald Trump regresa a la Casa Blanca. Los expertos advierten que el creciente poder nuclear de Kim, combinado con su alianza con Rusia, presenta nuevos desafíos en la resolución del conflicto.






