En una decisión histórica, el papa Francisco designó a Simona Brambilla, monja misionera italiana, como la nueva “prefecto” del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Este nombramiento marca un hito, ya que es la primera vez que una mujer dirige uno de los “ministerios” del Vaticano.
Brambilla, de 59 años, asumirá el cargo superior incluso a un cardenal, Ángel Fernández Artime, quien será su número dos. Este cambio se enmarca en las reformas del Papa, que desde la constitución apostólica “Praedicate Evangelium” en 2022 abrió la posibilidad de que laicos y mujeres puedan liderar dicasterios anteriormente reservados para cardenales.
Además, en otro movimiento significativo, Francisco nombró al cardenal progresista Robert McElroy como nuevo arzobispo de Washington D.C., una decisión clave en el contexto político y social de Estados Unidos.
Por otro lado, el Papa no dejó de lado su estilo cercano y reflexivo, al exhortar a un grupo de monjas a evitar los “chismes” y a abandonar lo que describió como “caras de vinagre”. Instó a las religiosas a vivir con amabilidad y amor hacia los demás, destacando que los cotilleos “envenenan y matan”.
Estas acciones subrayan la visión de Francisco por una Iglesia renovada, inclusiva y más humana en todos los niveles.






