José María Morelos, un municipio que hasta hace pocos años se caracterizaba por su tranquilidad, cerró el 2024 con un preocupante registro de 11 homicidios dolosos, según cifras oficiales. Este repunte de violencia ha generado inquietud entre los habitantes, quienes esperan respuestas claras y acciones contundentes por parte del gobierno municipal encabezado por Erick Borges Yam.
Sin embargo, durante una entrevista reciente, el presidente municipal fue cuestionado sobre las medidas concretas que su administración está implementando para frenar esta ola delictiva. Su respuesta, lejos de ofrecer una estrategia clara, se limitó a generalidades:
“La ciudadanía ya lo conoce, lo más importante es cuidarse, protegerse y reportar cualquier incidente que requiera atención”, afirmó.
Este tipo de declaraciones han generado molestia entre los morelenses, quienes perciben una falta de compromiso y liderazgo frente a un problema que pone en riesgo la seguridad de sus familias. Si bien Borges Yam señaló que las acciones de seguridad pública se aplicarán “paulatinamente”, no especificó plazos, recursos asignados ni colaboraciones con otras instancias de seguridad, dejando al aire las expectativas de la población.
Los 11 homicidios registrados durante el año pasado marcan un aumento significativo para una comunidad que históricamente había mantenido niveles bajos de violencia. En este contexto, el llamado del alcalde a que los ciudadanos “se cuiden y protejan” parece más un intento de delegar responsabilidades que una solución real al problema.






