Por redacción/ La Última Nota
José María Morelos cerró el 2024 con un total de 11 homicidios dolosos, según datos oficiales, una cifra alarmante para un municipio que históricamente había mantenido niveles bajos de violencia. Este aumento en los índices de criminalidad marca un antes y un después en la percepción de seguridad de la población.
La violencia irrumpió en el municipio durante la administración de Erick Borges Yam, cuya gestión ha sido señalada por ciudadanos como ineficiente en el combate a la inseguridad. Pese a los discursos oficiales que buscan minimizar la problemática, los hechos reflejan un deterioro evidente en las condiciones de paz social.
La falta de estrategias efectivas para prevenir el crimen y la ausencia de resultados contundentes han llevado a una creciente desconfianza hacia las autoridades locales. Organizaciones civiles y habitantes exigen un cambio en las políticas de seguridad y mayor rendición de cuentas, ya que la violencia no solo afecta la tranquilidad de las familias, sino que también impacta la economía y el tejido social de José María Morelos.
Mientras tanto, el 2025 inicia con incertidumbre y el reto de revertir una situación que amenaza con volverse la nueva normalidad del municipio.






