De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Quintana Roo logró descender cuatro posiciones en el índice de víctimas de corrupción. En 2021, el estado ocupaba el primer lugar en esta lamentable lista, pero para 2023 fue superado por Chihuahua, Guerrero, Tabasco y Sinaloa.
La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) reveló que más de 219 mil quintanarroenses mayores de 18 años, equivalente al 17% de la población adulta, fueron blanco de algún tipo de corrupción durante el año. Sin embargo, solo el 4.8% de las víctimas denunció los hechos, lo que evidencia una baja confianza en las autoridades y un aumento de la percepción de inutilidad al denunciar.
Entre los trámites con mayor prevalencia de corrupción destacan los realizados ante instancias estatales, como el pago de impuestos vehiculares y gestiones en el registro civil. Les siguen los trámites municipales, como el pago del agua o el predial.
A nivel nacional, México ocupa el puesto 54 en el Índice de Percepción de la Corrupción, detrás de países en guerra o con regímenes autoritarios. La falta de denuncias responde a factores como el sentimiento de inutilidad (29.5%), la pérdida de tiempo (18.5%), la normalización de la práctica (12.6%) y la búsqueda de beneficios personales (11.6%).
La gobernadora Mara Lezama reconoció en noviembre pasado que combatir la corrupción es un desafío de largo plazo: “Venimos con vicios de muchos años y será un camino largo por andar”. A pesar de los avances en el ranking, los datos reflejan que aún queda mucho por hacer para erradicar esta problemática que afecta a miles de ciudadanos en Quintana Roo.






