Con el objetivo de interceptar y revisar aeronaves ilegales que cruzan la frontera, México y Estados Unidos trabajan coordinadamente en la estrategia Amalgam Eagle. Este operativo conjunto utiliza aviones Texan T6-C de la Fuerza Aérea Mexicana para identificar vuelos no registrados que podrían representar amenazas.
En un reciente simulacro realizado en la Base Aérea Militar 14 en Apodaca, el capitán Francisco Torres explicó que las aeronaves sospechosas son escoltadas hasta la frontera, donde son entregadas a la aviación estadounidense para continuar las acciones necesarias. “Es un esfuerzo que refuerza los lazos de cooperación y garantiza la seguridad en ambos países”, aseguró.
Ya en tierra, si las aeronaves aterrizan en territorio mexicano, el Ejército inspecciona la documentación y realiza revisiones con equipos especializados, incluidos binomios caninos. De encontrarse irregularidades, los tripulantes son puestos a disposición de las autoridades correspondientes.
El programa, que incluye bases aéreas en entidades fronterizas, refuerza la vigilancia contra vuelos ilícitos y fortalece la colaboración binacional en seguridad aérea.






