El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, reafirmó sus críticas hacia la reforma judicial propuesta por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, señalando que si la reforma no se implementa adecuadamente, podría causar un daño considerable en la relación entre ambos países. En una conferencia de prensa, Salazar moderó su tono tras la “pausa” diplomática impuesta por el presidente mexicano, pero mantuvo sus preocupaciones sobre la elección directa de jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte.
Salazar enfatizó que las inquietudes expresadas por Washington no constituyen una violación de la soberanía mexicana, aunque subrayó que las tensiones entre los dos países persisten. El embajador también abordó el impacto de la reforma en el contexto de las recientes protestas en México, que llevaron al bloqueo de la Cámara de Diputados por parte de trabajadores del Poder Judicial.
Durante la conferencia, que también incluyó una presentación sobre figuras históricas como Abraham Lincoln, Benito Juárez y Dolores Huerta, Salazar trató de enfriar la tensión con gestos simbólicos y un recorrido por la residencia oficial. A pesar de los intentos de desescalar el conflicto, el embajador reiteró que las diferencias sobre la reforma judicial siguen siendo un punto de fricción significativo.
Además, Salazar hizo referencia a la importancia de mantener un diálogo abierto entre Estados Unidos y México, a pesar de las dificultades actuales, y destacó el respeto que tiene por el presidente López Obrador y la presidenta electa, Claudia Sheinbaum. Sin embargo, las tensiones en la seguridad y otros aspectos bilaterales continúan marcando la relación entre ambos países, con la reforma judicial aún pendiente de aprobación en el Congreso mexicano.






