El inicio del ciclo escolar 2024-2025 en la región Sierra de Chiapas, cercana a la frontera con Guatemala, se ha visto gravemente afectado por la narcoviolencia, dejando a 300 mil alumnos sin acceso a la educación, según la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Los municipios más afectados incluyen Frailesca y Centro, donde no existen las condiciones de seguridad para el regreso a las aulas. Aunque la Secretaría de Educación había proyectado la reincorporación de más de un millón 800 mil estudiantes en Chiapas, la situación de violencia ha puesto en pausa el inicio de clases en varias comunidades.
En un conmovedor testimonio, una estudiante de secundaria del municipio de Chicomuselo expresó su desesperación al ver su derecho a la educación arrebatado por la violencia: “Vivir con el miedo de no saber si mis padres regresarán de sus trabajos, escuchar detonaciones cerca de mi casa es traumático para una niña”, escribió en una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador, exigiendo que se recupere la tranquilidad en su comunidad.
Este fenómeno no se limita a Chiapas. En otros estados como el Estado de México, Sonora, Veracruz y Oaxaca, diversos factores como inundaciones, vandalismo, conflictos agrarios y la falta de personal docente han provocado que miles de estudiantes no puedan regresar a clases. En Chalco, Estado de México, las autoridades pospusieron el inicio del ciclo escolar en 22 escuelas afectadas por inundaciones, mientras que en Sonora, el robo de cableado dejó a tres planteles sin energía eléctrica.
La educación en México enfrenta retos importantes, y el ciclo escolar comenzó con serias dificultades que evidencian las brechas en cobertura e infraestructura, afectando el derecho a aprender de millones de estudiantes.






