
En una sorprendente declaración durante su conferencia de prensa matutina de este viernes, el presidente Andrés Manuel López Obrador reveló que tiene una cláusula en su testamento que prohíbe el uso de su nombre para nombrar calles, levantar estatuas o dedicar instituciones en su honor.
“En mi testamento está escrito que no quiero que se use mi nombre para nombrar ninguna calle, no quiero estatuas, no quiero que usen mi nombre para nombrar una escuela, un hospital, nada absolutamente”, afirmó López Obrador.
El mandatario subrayó que su rechazo a estos homenajes se basa en una visión más profunda sobre el propósito de las estatuas y los monumentos. “Solo estoy a favor de estatuas que expresen la cultura, no el culto a la personalidad. Creo que el mejor homenaje a los dirigentes, héroes y heroínas es seguir su ejemplo, no convertirlos en piedra”, comentó el presidente.
López Obrador, conocido por su enfoque en la austeridad y el rechazo a las prácticas políticas tradicionales, señaló que es un tiempo para rendir homenaje a través de acciones y no de monumentos. En junio de 2020, se informó que su nombre ya estaba siendo usado en calles y avenidas en seis entidades del país, a pesar de su deseo explícito de evitar tales homenajes.
Además, el pasado 25 de agosto, la asociación civil “Realidades Mi Mundo Mágico” anunció la creación de una escultura a escala real del presidente, la cual fue elaborada por el artista Oscar Ponzanelli y enviada a fundición en marzo. La escultura se planeaba instalar en Palacio Nacional como un reconocimiento a sus éxitos gubernamentales, pero no se ha decidido su destino final.
El presidente también aclaró que su testamento refleja su deseo de evitar cualquier forma de culto a la personalidad, enfocándose en el legado de su trabajo y no en monumentos físicos.
Esta declaración añade una nueva dimensión al debate sobre cómo se rinde homenaje a los líderes políticos y plantea preguntas sobre el futuro de los homenajes públicos en su nombre.





