Las hormigas rojas o de fuego en el estado de Queensland, Australia, están utilizando balsas para desplazarse durante inundaciones, y las condiciones meteorológicas extremas amenazan con su propagación en todo el país, publicó CNN.
Reece Pianta del Consejo de Especies Invasoras advierte sobre la posibilidad de acelerar su dispersión debido a lluvias intensas, estas hormigas son consideradas una de las peores especies invasoras del mundo.
El ISC ha compartido un vídeo en el que se observa a las hormigas de fuego formando balsas flotantes.
Pianta insta a los residentes a estar alerta y denunciar cualquier avistamiento sospechoso, las inundaciones recientes en Queensland han creado un ambiente propicio para la actividad de estas hormigas, que pueden expandirse rápidamente.
Las preocupaciones sobre la propagación a nivel nacional llevan al ISC a destacar la importancia de frenar el brote en el estado.

A pesar de los desafíos, hay un compromiso financiero de 70 millones de dólares australianos para el programa nacional de erradicación proveniente del estado de Victoria.
Originaria de Sudamérica, la hormiga roja importada (Solenopsis invicta) es una especie omnívora perjudicial que destruye cultivos y puede causar daño humano con su picadura venenosa.
A lo largo del último siglo, se ha extendido por varios países, incluyendo Estados Unidos, México, el Caribe, China y Australia, llegando a ser detectada por primera vez en Europa el año pasado.
Aunque Australia ha controlado previas infestaciones desde 2001, la detección reciente en Nueva Gales del Sur plantea nuevas preocupaciones sobre su expansión sin control.
La ministra de Agricultura de la región, Tara Moriarty, destaca la seriedad de esta plaga invasora y la importancia de limitar su propagación mediante campañas de comunicación y conciencia pública.
La rápida propagación de estas hormigas puede atribuirse tanto a su naturaleza como a la actividad humana, especialmente en el transporte de carga y envíos de plantas en macetas o tierra.
La erradicación de las hormigas rojas se ha convertido en un desafío crucial para preservar la ecología y evitar daños económicos y sociales.






