Por redacción/ última Nota
La iniciativa y trabajo comunitario son insustituibles cuando se busca el bien común, este, es un ejemplo de una obra pequeña, pero, de sustancial beneficio para los habitantes de Kankabchén y se lleva a cabo, esencialmente con el trabajo de estudiantes y voluntarios, se trata de un modesto paradero rústico
En Kankabchén hacía falta un paradero, pero, la comunidad se activó, todo fue iniciativa del subdelegado municipal Jacob Darza, al observar cómo estudiantes y madres de familia, pasaban penurias bajo inclementes condiciones meteorológicas, entonces, decidió que había que poner “manos a la obra”.
“Hay mucha gente de la comunidad de Kankabchén que sale cuando ya se fue la combi de la mañana, sale ene l crucero y, pues, allá en el crucero, ahí está el sol, está la lluvia y, por los estudiantes también, digo, aquí sí pega un paradero, para que, si tienen sus bebes, no se estén mojando”, expresó.
Básicamente, el paradero rústico en ciernes, ha sido producto del trabajo de estudiantes de bachillerato y algunos pobladores.
“Nosotros tenemos que mostrar la iniciativa par que nos puedan apoyar de lo que estamos haciendo, fui con el maestro de bachilleres para pedirle igual que puedan colaborar los alumnos, fuimos a cortar la madera y, pues, ahorita ya está parado, nada más falta el cuerpecito de arriba para meterle huano, para qué, para beneficio de la comunidad, de los estudiantes y para todo”, dijo.
Declaró, también recibieron la contribución de la comuna con el cemento necesario y pronto, dijo, podrían ya estrenar este espacio donde las familias puedan esperar con mayor comodidad el paso del transporte.






