Por redacción/ Manuel Poot
Alejandro Marín Sosa, de 42 años de edad, es un terapeuta invidente que domina el arte de la masoterapia, el actualmente radica en Felipe Carrillo Puerto y con su trabajo ha logrado el reconocimiento de gente hasta de los Estados Unidos.
En el 2019, se graduó la primer generación de ciegos masoterapeutas en la institución Pehr Henrik Ling de Playa de Carmen Quintana Roo, Alejandro era uno de ellos, desde entonces, ingresó a la hotelería donde realizaba masajes a huéspedes pero el rechazo por su discapacidad era muy notorio lo que lo orilló a desertar y probar suerte en otro lado.
Tras su renuncia en la hotelería decidió instalar un spa en su domicilio, el cual atiende junto a su esposa, que lo ha apoyado desde sus inicios, a pesar de su discapacidad y las dificultades que esta implicaba, con el paso del tiempo fue perdiendo la vista de manera progresiva y se vio obligado a desarrollar en su tacto habilidades que lo ayudaban a comprender a las personas y así entender que era lo que requerían.
Alejandro menciona que aún hay mucha gente que desconfía en sus capacidades por ser invidente, los estereotipos que lo señalaban no fueron impedimento, el siguió adelante con su proyecto.
Al inicio de la pandemia sus cifras de atención estaban por los suelos, pues ninguna persona acudía con él para adquirir sus servicios terapéuticos, al paso del tiempo mientras avanzaba la pandemia la gente empezó a reconocer su trabajo, algunos por las redes sociales otros mediante recomendación de pacientes.
Hoy en día cuenta con una amplia cartera de servicios entre los que se encuentran masajes relajantes, aromaterapias, descontracturantes, deportivos, antidepresivos, prenatal, masajes de cuello por problemas de nervios y hasta servicios personalizados dependiendo de cada paciente, el costo varia dependiendo del servicio y el tiempo aplicado, el servicio más solicitado es el de masaje relajante que tiene un costo de 250 pesos
Añadió que de este trabajo dependen su esposa y su pequeña hija, su esposa se encarga de recibir a los clientes, comprar los insumos, aromas y cremas que se ocupa y también se encarga de publicar en redes el lugar para la captación de clientes
Destacó que tiene clientes de la cabecera municipal, sus comunidades, gente de otros municipios así como una mujer de Estados Unidos que acude periódicamente por su masaje, pues ya conoce la habilidad en las manos de Alejandro.
Añadió que su oficio le costo trabajo aprenderlo pero para el es algo muy importante pues ayuda a la gente a un costo que es muy accesible para todas y todos.
El spa está ubicado sobre la calle 60 entre calle 55 y 57 de la colonia Javier Rojo Gómez en Felipe Carrillo Puerto Quintana Roo, serán atendidos por el terapeuta profesional Alejandro Marín.






